Afila el cuchillo: Parte Segunda

Afila el cuchillo: Parte Segunda

Una vez tengas claro tus cualidades frente a otros rivales y el perfil de estos, es el momento de trazar las líneas maestras de una estrategia, aunque lógicamente, según se vaya dando la carrera y según nos vayamos encontrando, deberemos cambiarla. Haciendo un esfuerzo por recopilar todas las formas en que he visto correr y he corrido, os traigo un popurrí de estrategias para sacar el máximo partido a vuestras aptitudes. Si tenéis algún as más debajo de la manga, comentadlo. Yo por lo pronto me acuerdo de estas:

“Virgencita, Virgencita… que se queden como están”

Sabes que hoy no es tu día, estas con un plomo encima que no levantas las piernas ni queriendo, o sencillamente has llegado a la carrera y te has encontrado con una merienda de negritos de tres pares. En ambos casos la estrategia a seguir es no hacer ruido. Te van a ganar, si, pero si con suerte la mecha no se enciende hasta el final, al menos no te meterán una minutada. Corre siempre atrás, procura no aparecer por delante ni para coger agua, ni tropieces con los de delante. Esta estrategia busca ante una situación de inferioridad, que el ritmo no se encienda hasta lo más tarde posible, y así tener compañía el mayor tiempo posible. Es una buena estrategia a la hora de buscar marca personal si vas enrolado en un grupo de corredores de ritmo superior al tuyo. Si atacas a cualquiera de estos, o simplemente les pasas para coger agua, tendrán la percepción de ir más lento al verte por allí, y acelerarán.

“Duro y a la encía”

Consiste en correr agazapado y lanzar un fuerte ataque en el peor sitio posible, cuando precisamente peor lo estés pasando o sepas que el rival va atravesando su crisis particular. Sería por ejemplo lanzar un ataque del kilometro 30 al 35 de un maratón, o sobre el kilometro 6-7 de un diez mil. Lógicamente hay que tener ganas de sufrir, porque en ese momento no solo tienes que acallar las voces que te dicen párate, sino además incrementar el ritmo, pero es cuando tu rival también lo está pasando peor y, ni espera ni quiere responder a un ataque. Es muy útil cuando enfrente tenemos a corredores con ventaja en los metros finales, ya que si te siguen estarás limando sus fuerzas de cara al sprint final, y si no lo hacen, juegas con esos metros de más para controlarlos.

“Estilo Gharib”

Deriba Merga de Ethiopía, Samuel Kamau Wanjiru de Kenya y Jaouad Gharib de Marruecos compitiendo en la maratón durante los Juegos Olímpicos de Beijing 2008.

Si observamos al bicampeón del mundo de Maratón Jaouad Gharib, siempre obtuvo sus victorias con la misma táctica: Corría escondido, delante pero sin dar la cara hasta que lanzaba un tremendo hachazo de tan solo mil metros pero a una velocidad endiablada y lo suficientemente lejos de meta como para que la gente de gran final  no se atreviera. Lógicamente esta táctica le funciona a la gente con gran capacidad para cambiar y recuperar. Es muy eficaz aunque también puede hacernos sufrir mucho.

“En el peor de los peores”

Es muy clásico que creamos que atacar en la zona de cuestas es lo mejor, pero o tienes un tractor acoplado al trasero, o te resultará difícil hacer diferencias, ya que al llegar a las zonas empinadas todo el mundo está pendiente de los movimientos y se vacían en el esfuerzo. Sin embargo, en cada carrera hay momentos de “impass”, esos momentos en lo que a pocos les gusta salir a un cambio o forzar el ritmo, ese es tu momento. Si se te da bien las subidas no te vacíes en estas, ponlos maduritos solamente y ataca en la bajada. El efecto es doble pues tu rival se ha vaciado en la subida intentando seguirte y creyendo que era tu mejor momento. Al llegar arriba se relajará creyendo que todo está hecho, pero si le aprietas lo pasará realmente mal. Otro momento suele ser tras el primer o segundo kilometro de carrera, cuando tras una salida alocada, el personal se asienta en un ritmo más cómodo y busca su sitio. Es un momento en el que reina el desconcierto y donde algunos incluso están entrando en calor: aprovecha el despiste.

“Morir matando”

Con este estilo no harás muchos amigos en carrera, ni tendrás fama de ser un talento corriendo, pero muy de vez en cuando y según con quien, funciona. Es opuesto al “Virgencita, Virgencita… que se queden como están”.  Por naturaleza hay corredores que se vienen abajo ante las adversidades aunque sean superiores. Si te enfrentas a ellos, nada como un buen farol para hundirlos. Haz una salida fulgurante, no muestres fatiga y corre como si pareciera fácil. Si bien, lógicamente lo vas a pasar muy mal al final de carrera, con suerte, tu rival al verte se habrá abandonado a sí mismo o se habrá desmoralizado como para no darse cuenta que ibas de farol.

“Quitándote problemas”

Esta teoría, casi mejor le viene a algunos de élite que a los populares, pero nunca está de más saberla por si algún día nos encontramos el caso. Alguna vez ocurre que llegas a una carrera y eres claro favorito (sea a la victoria, a pódium, categoría, local o a tu vecino de enfrente) y no se sabe por qué, nos complicamos la vida hasta límites insospechados. Si eres mejor, demuéstralo. No esperes a un final al sprint donde un simple mal apoyo te puede hacer perder, y mucho menos te creas que desde el kilometro uno le tienes que meter un repaso. Actúa con calma, controla la carrera y llévala al ritmo justo para dejarlo a tu merced, y a la distancia donde mejor sabes explotar tus cualidades innatas.

Bueno señoras y señores, espero haberos ayudado y hacer que las populares sean más divertidas. Si conocéis o utilizáis otras estrategias para doblegar a vuestros rivales: comentadlas.

Continuará…