El cuidado integral: El secreto mejor guardado

Que el cuerpo humano es un organismo íntegramente interrelacionado, es algo que no vamos a descubrir pero que hasta hace bien poco no se ha tratado como tal, tampoco hace falta mencionarlo mucho. Esta realidad ha tenido su respuesta en los últimos tiempos en homeopatía, quien basada en la filosofía de  “hay enfermos, no enfermedades” ha replanteado incluso a muchos médicos tradicionales verdades hasta ahora absolutas.

Dejando de un lado el debate entre medicina tradicional vs nuevas corrientes y poniéndonos a hablar de lo que sabemos, que es de correr, si que llevo demasiado tiempo observando cómo desde casi todos los medios de difusión y gran parte de los corredores cuidan su cuerpo de manera seccionada. A mi es algo que me llama la atención y de lo que por haber sufrido un problema orgánico me tomo la licencia de hablar.

La mayoría de los corredores cuidan sus piernas, casi las veneran con aminoácidos que prometen que tras una paliza de esas habituales no se resentirán, con masajes, cremas, etc. Los más meticulosos aciertan a llevar una dieta equilibrada que les haga al menos sentirse mejor y no coger kilos de más pero pocos o muy pocos por lo que llevo visto tienen conciencia de la importancia de cuidar algunas partes del cuerpo en concreto que bien son castigadas en exceso al correr bien son tan necesarias tenerlas blindadas como nuestras piernas. Atento porque no solo corres con las piernas.

HIGADO

Es probablemente el órgano más importante para el corredor y también uno de los más ignorados aunque sí que nos acordamos de él cuando decide darte el día con un flato de los de retorcerte.  Funciona como un gran filtro del organismo metabolizando y reteniendo todo tipo de sustancias tóxicas, derivadas de procesos vitales y como no de la actividad física.

Un mal funcionamiento:

Un hígado poco cuidado lógicamente no hace bien su trabajo y ello supone tener una sangre más sucia y por lo tanto de peor calidad. Esto implica que tus músculos recibirán un combustible de peor calidad y lo que es peor, cuando quieran expulsar sustancias derivadas del esfuerzo encontraran con un filtro incapaz de absorber con lo que el colapso tardará menos en llegar. Puedes tener unas piernas de acero y un corazón equino que si la gasolina está contaminada no tardarás en romper el motor. Cuida el filtro.

¿Cómo cuidarlo?

Es un órgano bastante agradecido, basta con no agredirlo para que no de problemas, pero por desgracia vivimos en el mundo de los tóxicos y aunque cuidemos nuestra alimentación y hábitos  ya de por si le damos trabajo extra al hígado. Aun así trata de no consumir alcohol, al menos destilado, y de llevar una alimentación lo más natural posible evitando el gran número de sustancias químicas que contienen las comidas precocinadas y de elaboración industrial. Conviene también hacer al menos dos veces al año una limpieza mediante dieta depurativa y/o productos depurativos a base de alcachofa, cardo mariano y manzanilla amarga entre otras. Mucha atención a tomar hierro sin control médico ya que puede causar cirrosis hepática y dañar muy seriamente a nuestro hígado.

RIÑONES

El otro gran filtro del cuerpo. Maneja menos sustancias que el hígado pero las que maneja no son nada apetecible tenerlas dentro así que cuidado con él.  Recibe del torrente sanguíneo todos los desechos que sobran en el cuerpo. Los filtra y elimina mediante la orina. En el corredor de fondo existe un riesgo considerable de proliferación de cálculos o piedras ya que si no nos hidratamos bien la concentración de desechos en los riñones aumenta y ante la imposibilidad de ser evacuada mediante la orina (si existe carencia de agua en el cuerpo este no la “malgasta” en orinar) se acumula hasta solidificarse en pequeños cálculos. También suele ser común tras grandes esfuerzos la hematuria, orinar sangre, y en su mayoría es debido a la rotura de pequeños capilares por el esfuerzo. Si dicho problema se prolonga hay que acudir al médico.

Un mal funcionamiento:

Al igual que el hígado si nuestros riñones están debilitados pueden empeorar la calidad de la sangre al no tener capacidad para filtrar todos los desechos que le llegan o tenderán a formar cálculos con mayor facilidad siendo estos muy molestos y dolorosos de eliminar.

¿Cómo cuidarlos?

Basta con mantener un equilibrio en la hidratación para intentar que no suba la concentración de desechos en la mezcla con el agua que da como resultado la orina aunque por otro lado hay que tener en cuenta también que una sobrehidratación hace trabajar más a los riñones. Procura que tu orina tenga un color levemente amarillento, ni oscura ni transparente. Es vital también para su salud llevar una dieta variada y no castigarlos con excesivas proteínas en la dieta ya que también estas dan trabajo extra. Para complementar podemos tomar infusiones con propiedades diuréticas y desintoxicantes en periodos de limpieza (la podéis hacer coincidir con la limpieza hepática).

MÉDULA

Esta sí que no te la esperabas. Te pasas el día preocupado por esas anemias, metiéndote hierro sin control  aun a riesgo de dejar tu hígado para hacer paté pero olvidas la fábrica de células sanguíneas. Los deportistas de fondo, en especial los corredores, tienden a padecer anemias por la mayor destrucción de glóbulos rojos con los impactos del pie con el suelo (anemia mecánica). Así pues resulta vital cuidar nuestra medula espinal pues también ella está sometida a un continuo sobresfuerzo de creación de células sanguíneas.

Un mal funcionamiento:

Una medula poco cuidada tendrá muchas dificultades para hacer frente a la constante y elevada destrucción de células sanguíneas con lo que nos será más fácil caer en anemias con la consecuente debilidad general asociada y por lo tanto bajo rendimiento.

¿Cómo cuidarla?

Aparte de la siempre recurrente dieta saludable dentro de esta encontramos un alimento que hasta hace poco solo se utilizaba para alimentar a las bestias pero que hoy en día se está poniendo de moda por sus increíbles facultades, entre ellas estimular a la medula en su función de creación de glóbulos rojos. Se trata de la alfalfa que normalmente podemos encontrar en brotes para ensaladas o bien tratada en forma de complemento alimenticio. Puedes hacer de manera sencilla una pequeña siembra de brotes e ir consumiéndolos.

SISTEMA DIGESTIVO

De este podría daros un recital pues he aquí un autentico sufridor de problemas estomacales. Muy pocos se han librado de una ardentía o unas diarreas en una carrera que han dado al traste con sus ilusiones. Más allá y aunque no te hayas topado con ningún incidente de este tipo ten en cuenta que tu sistema digestivo es tu fuente de alimentación y que si falla o su funcionamiento es deficiente te quedarás sin energías o tendrás carencias que pueden al final fastidiar a otras partes del cuerpo.  Por desgracia, y aunque tratados aquí por separado, el hígado y el sistema digestivo comparten las mismas desgracias y lloran a la par. Alimentos cada vez más manipulados, estilo de vida nocivo y la consolidación de ciertos hábitos como el café, el alcohol o la comida basura están haciendo crecer de manera exponencial los problemas del sistema digestivo como las alergias o intolerancias, ulceras, hiperacidez, etc. En el caso de los deportistas el sistema digestivo sufre aun más pues el esfuerzo acidifica el cuerpo y el sistema digestivo es muy sensible a estos cambios.

Un mal funcionamiento:

El listado de lindezas que te pueden caer encima si sufre problemas digestivos puede ir desde unos simples gases hasta dejarte en el dique seco pasando por diarreas, acidez, intolerancias, dolores abdominales agudos, ect, etc. Dese luego que ninguno de ellos es el mejor acompañante para correr y lo que es peor algunos de ellos acaba por minar tu cuerpo entero.

¿Cómo cuidarlo?

Por repetitivo que suene, aunque aquí se ve claramente la relación, la dieta saludable es el mejor aliado. Ni tu estomago ni tus intestinos son sacos de triturar y digerir todo lo que le eches, tienen sus preferencias y merece muy mucho la pena cuidarlas. Para empezar a ninguno de ellos les hacen gracia los alimentos ácidos tales como carnes rojas, leche, café, alcohol, harinas, bebidas azucaradas,  etc. Procura consumirlos con moderación y siempre intentando tomar algún alcalino con ellos tales como la patata, aceite de oliva crudo, miel, verduras crudas etc. a fin de contrarrestar un poco el efecto nocivo de estos. Si puedes prescindir de ellos y obtener los nutrientes por otras vías incluso puedes eliminarlos.
La fibra ha de ser otro de tus pilares ya que facilitará la evacuación que más allá de quitarte el estreñimiento, que es lo que se ve, evitará que los desechos alojados en tu intestino se pudran generando bacterias que dañan la flora intestinal y causan dolores abdominales así como gases.  Una dieta rica en frutas, verduras, hortalizas y cereales integrales ha de ser suficiente para aportar toda la fibra necesaria.
Fundamental también es cuidar la flora intestinal con alimentos que contengan fermentos vivos como el yogurt y ojo con consumir productos que nos vendan directamente determinado tipo de bacterias que resultan invasivas y acaban por destruir nuestra flora propia.
Por último si vienes detectando problemas crónicos en tu sistema digestivo sin una causa clara puedes ser víctima como yo de una alergia alimentaria. Las más comunes son a la lactosa, gluten, trigo, sulfitos y ciertos tipos de pescados y mariscos. Intenta hacerte un análisis para ver si existe intolerancia o alergia total o parcial.

SISTEMA NERVIOSO

Este es el típico del que nadie se acuerda hasta que falla y por suerte los deportistas solemos gozar de buena salud en este campo pero algunas modas reciente pueden invertir la tendencia. Por si no lo sabes tus músculos se mueven por impulsos que envía el sistema nervioso que además prácticamente controla tu cuerpo. Si quieres seguir siendo libre procura tener al dueño de tus movimientos contento.

Un mal funcionamiento:

A diferencia de los descritos hasta ahora el SNC no muestra señales de fatiga o mal funcionamiento de forma tangible y a veces ni siquiera paulatina. Sin embargo su deterioro está muy relacionado con enfermedades que hasta hace poco eran casi exclusivas de la tercera edad pero que cada vez aparecen antes en personas en apariencia sana.

¿Cómo cuidarlo?

Que te diga con una hipoteca de 30 años a la espalda que tienes que tomar la vida con más relajación es para que con razón me mandes a freír espárragos pero que intentes tomarte las cosas con más filosofía y menos prozac lo mismo es hasta posible. Por otro lado está muy de moda eso de endiñarte una bebida energética o un cubo de café negro como el carbón antes de correr porque así se “engaña” al cuerpo y no se percibe tan bien el cansancio. No seas necio porque al cuerpo no lo engaña nadie y siempre pasa la factura.

Ahora que ya sabes que más hay detrás de un gran atleta puedes seguir curtiendo tus piernas, corazón y pulmones pero no olvides que todos ellos tienen detrás un equipo trabajando constantemente para que nada falle.