Presentación: Brooks Glycerin 11

 

Ya le van sobrando presentaciones a uno de los modelos que más popularidad ha ganado en las últimas tres versiones. Desde aquella cuasi fatídica versión octava ha encadenado una novena espectacular, una décima continuista de su buen hacer y ahora ya con las credenciales ganadas una zapatilla consolidada entre las más refutadas. La Brooks Glycerin 11 se presenta por planteamientos y similitudes como la gran rival de la todopoderosa Asics Nimbus que juega a su favor con un marketing tremendo pero en Brooks están muy acostumbrados a luchar simplemente con su excelente producto y por ejemplo en EEUU esto le ha valido para desbancar a la marca nipona de los primeros lugares de ventas. Ahora veréis por qué a la Glycerin le sobran anuncios.

 

Amortiguación, amortiguación y más amortiguación

Si todas las Glycerin se han caracterizado por un buen nivel de amortiguación en esta renovación y frente a lo que viene siendo habitual en el resto de marcas Brooks ha optado por “engordar” su zapatilla, no en peso que se queda prácticamente igual, sino con una prominente media suela a base de Biomogo y DNA en ingentes cantidades que la dotan de una cantidad y calidad de amortiguación de la que muy pocas zapatillas pueden presumir. Pero en Brooks no se han conformado con hacer el típico colchón de amortiguación y nada más, la Glycerin ofrece otros argumentos…

 

 

Más estable y fuerte

En efecto cuando se hace una zapatilla de perfil alto y neutra hay un cierto riesgo que la estabilidad se vea mermada pero en Brooks han atajado el problema tapando el típico hueco del arco con una media suela continua cosa que la hace muy estable y sobre todo la dota de una transición talón punta suave. Si bien algunas marcas están optando por suelas de compuestos blandos para dar un tacto más mullido aquí optan por todo lo contrario, gomas relativamente duras aunque de buen tacto, que buscan durabilidad y una suela bastante sólida. El objetivo está de sobras cumplido pues la Brooks Glycerin es una zapatilla con un aplomo inusual.

 

 

Viejas y nuevas costumbres

Por lo demás y para tranquilidad de sus acérrimos, aunque me cuesta creer que el seguidor de unas Brooks pueda llegar a creer que le van a destrozar su zapatilla en una revisión, la Glycerin mantiene sus señas de identidad como la ancha horma que hace las delicias de pies anchos o con plantillas, sus buenos acabados y su confort se mantienen intactos. Lo que sí es novedad es que por fin tiene colores estridentes, más al gusto europeo , y se presenta en tres colores que digamos pueden recoger a toda la paleta de corredores: Gris-amarillo para los más clásicos, azul para los elegantes y en un exclusivo naranja flúor para los que quieren fijar miradas. Para ellas repite el azul y tenemos un par de colores atrevidos como el amarillo y gris y sobre todo el rosa flúor. Ya nadie podrá decir que son tristes desde luego.