Y ahora, a descansar …o no.

 

Ya sabéis la pasión que tengo por eso de la relatividad. No hay verdad absoluta ni fórmula perfecta más a buena parte de los que leéis, aunque algunos hay por el Hemisferio Sur y a los cuales mando un cordial saludo, lo cierto es que a la mayoría se nos echa encima un verano caluroso en el que cuesta entrenar y en el que además no abundan las carreras ni los objetivos. Nos toca ver los toros desde la barrera en grandes reuniones y campeonato, atletismo de sillón que se diría.

Como quien dice, el descanso es la cara oculta del entreno, y al igual que si día a día tenemos que descansar para asimilar el entreno, también es preciso hacerlo de temporada a temporada. Incluso los corredores de élite a su manera, se toman su tiempo de relax. Se me viene a la mente que no estaría de más, dar una definición de lo que es descansar, que luego ya se sabe que los atletas somos muy tendentes a leer solo lo que queremos. Descansar es reducir de manera considerable la carga de entrenamiento, a fin de recuperar al organismo de los esfuerzos realizados. Digo esto, porque no son pocos los que “descansan” simplemente cambiando las palizas corriendo a pie por otras a lomos de la bicicleta y similares.

Así pues, parece por todos aceptado, que el descanso es imprescindible en la práctica deportiva, pero como otras muchas cosas no se trata de una manera universal. Habrá que ver el contexto del propio corredor, para así adoptar el plan más adecuado. Escoge tu perfil y tu mejor plan para este verano:

 

1/  Has acabado la temporada con la luz de reserva encendida.

 Tu mejor opción es descansar de manera inmediata. No te plantees actividad alguna y deja unas dos semanas sin hacer ni sombra. Después de esto, notaras una bajada de forma pero no será considerable, y sí una gran sensación de descanso. Tras dicho periodo comienza a entrenar muy suave con el único objetivo de que tu vuelta al trabajo no sea muy traumática para tus articulaciones y tendones. Seguirás perdiendo forma, pero esto es precisamente lo que buscamos. Recuerda que no puedes mantener un nivel alto durante todo el año. Para ello puedes realizar rodajes a ritmo lento de dos a tres días por semana y de escasa duración. Si eres joven, incluso te puedes permitir un mes sin correr.  Este método lo he aplicado muchos años y, aun estando totalmente parado sin hacer nada el mes de julio, he corrido en agosto algunas carreras a buen ritmo.

 

2/ Has acabado la temporada relativamente fresco pero no tienes nada a la vista.

 Una lesión, un parón inesperado u otras causas han hecho que este año hayas acabado con más balas en la recamara de las que esperabas. Aquí el descanso te servirá para “reequilibrar” tu temporada. Si sigues entrenando probablemente alcances una punta de forma muy temprana que hará que la próxima temporada acabes muy tocado. Aprovecha este periodo de impasse para hacer esas cosas que nunca haces pero estas harto de leer que son buenas para correr. Aprovecha tus fuerzas en algo útil pero no gastes pólvora que después te pueda servir. Nada, trabaja en el gimnasio, monta en bicicleta, práctica senderismo, etc. Alterna otros deportes pero sin cebarte en ninguno de ellos y cuando comiences a entrenar hazlo de manera muy paulatina para que tú seas quien encuentre la punta de forma y no la punta a ti.

 

3/ La familia es un impedimento.

 Si eres de esos/as que tiene que firmar un tratado de armisticio para poder salir a correr a lo largo del año sé inteligente. Aprovecha la falta de objetivos y el verano para compensar a la familia y tenerla contenta, con suerte tendrás un añito de tranquilidad. Te aconsejo que escapes a correr cuando ellos estén entretenidos e incluso por qué practiques sus deportes y compartas aficiones. Hay que cuidar a esos mochileros que nos esperan y aguantan en las carreras.

 

4/ Soy un machaca adicto a correr.

 A ti te da igual reventar, los picos de forma y el calor. Tienes el síndrome “Forrest Gump” y parece que nada te puede hacer parar. Aunque los demás te digan que estas como una cabra tranquilo que es que no saben lo que enganchan las endorfinas del deporte y digo del deporte no solo de correr. Aunque no lo creas también encontraras un placer similar practicando otros deportes como el ciclismo, el senderismo, natación. Por mucho que te empeñes descansarás porque no estás preparado para dichos deportes y no podrás igualar tus sesiones con las que realizas corriendo. De todas maneras es recomendable que bajes el pistón y te lo tomes con calma porque los años no pasan en balde.

 

5/ Tengo tendencia a coger kilos cuando paro.

 La solución más lógica sería adecuar la ingesta calórica a tu nueva vida sedentaria durante tu periodo de descanso o escasa actividad, pero te has acostumbrado a comer como un cosaco y no pasar por caja. Inténtalo a base de ensaladas, gazpachos y frutas, que en esta fecha siempre son recomendables, pero si aun así el helado y las cervecitas siguen tirando mucho, es menester que no rebajes demasiado tu intensidad de entrenamientos. Lo que sí deberías es repartir esa carga de entrenos entre algunos deportes alternativos. Si por ejemplo normalmente sales cinco veces a la semana sal dos, nada uno y coge la bicicleta otros dos. Intenta además que la mayor intensidad sea en los deportes alternativos y corre muy despacio, cuidando aspectos que te resultan complicados cuando vas rápido y cansado, como los apoyos y la técnica de carrera. Es una gran ocasión para naturalizar gestos y corregir posturas sin cansarte.

 

6/ Acabe la temporada lesionado.

 Seguramente hasta te digan que has tenido suerte ya que te toca descansar. Razón no les falta pero cuidado que las lesiones no se toman vacaciones y te puedes encontrar con que a tu regreso al trabajo no se han ido. Cúrate hazlo bien aprovechando que no hay prisas.

 

7/ Estaba en el momento de mi vida…

 y si no descansas será el último. Por experiencia sé que es difícil echar el freno cuando tienes esa chispa que te hace volar y encima pareciera que no te costara esfuerzo. Plantéate tu momento como un referente positivo y una meta futura. Si sigues entrenando hasta que empieces a notar fatiga la película tendrá un final triste. Si acabas ahora cuando todo va bien volveras al trabajo animado y confiado y ello te llevará a conseguir tus metas. Deja de entrenar paulatinamente e incluso participa en carreras que te aporten satisfacciones sin mucho esfuerzo. Si estás en tu momento disfruta, engorda tu ego pero no te embargues el resto de tu vida. Es recomendable abandonar el entreno poco a poco con lo que deberás desplazar las fechas de descanso más intenso un par de semanas o tres (hay que aprovechar el momento también) pero has de tener claro que también tienes que descansar.