JACOB KIPLIMO ¿SERÁ ÉL?

Hace unos meses tras el estratosférico récord de Eliud Kipchoge en maratón hice un poco de adivino sobre quién sería el sucesor del fondo mundial en un futuro. Tiré de atletas más o menos consagrados, jóvenes talentos que ya habían dejado perlas sobre la pista, el asfalto o el barro que les ponían en todas las apuestas. Por aquello de la prudencia y de la inagotable cantera africana dejé abierta una puerta para un nuevo talento emergido del cuerno de África. Todos los años emergen talentos, todos los años emerge uno que parece que va romper todos los registros pero lo de Jacob Kiplimo es la historia de una eclosión tan precoz como virulenta.

PRECOCIDAD, VICTORIAS, REGISTROS, RIVALES Y SOBRE TODO TALENTO

Jacob Kiplimo había corrido ya con 16 años en 27: 26, había estado en un Mundial absoluto y había sido campeón en un mundial junior. Desde luego que precoz es el chico pero también es justo decir que al ser ugandés y no keniata o etíope le resultó menos difícil entrar en la selección absoluta de su país. Resalto lo de menos difícil y no digo fácil porque ya quisiéramos nosotros tener una criaturita de estas en nuestro país. Hasta ahí no parece cosa distinta a las otras muchas historias de atletas de enorme talento a una edad temprana.

Jacob Kiplimo llegó el año pasado al circuito ANOC de campo a través, el más exigente del mundo, y aunque era capaz de plantarle cara a todos le faltaron victorias. Parecía que cuando el joven Jacob “jugaba en Champions” le tocaba perder. Este año de nuevo Kiplimo repitió y cambió su suerte contando sus carreras por victorias. No solo ganó sino que lo hizo con una solvencia aplastante, insultante diría alguno.

A todo esto a alguien en Vallecas se le ocurrió contratarle para la San Silvestre y Jacob llegó con la intención de agradecer la confianza. En la rueda de prensa ya hizo toda declaración de intenciones y para no quedar como un bocazas reventó el record de la carrera y por si a alguien le parecía poco de paso, y de manera oficiosa, el record del mundo de 10K. El golpe de efecto se llamaba 26.41, oficioso sí, pero en su día ni un tal Eliud Kipchoge ni un tal Zersenay Tadesse fueron capaces de hacerlo. Para colmo volvió a dar la sensación de hacerlo con pasmosa facilidad. Falta un registro en pista que le haga justicia pero no es verano, simplemente por eso no lo ha hecho.

A estas alturas Kiplimo ya acumulaba elogios pero nunca está de más demostrar que no solo eres superior cuando juegas con buenos atletas, sino cuando lo haces contra los mejores. En Sevilla pensaron que ya era hora de montar una lucha de gladiadores como en la Antigua Roma. El escenario, como no, el Cross Internacional de Itálica y el gladiador para el señor Jacob se llama Joshua Jepteguei. Subcampeón del mundo de 10.000 mts, con unos registros ya de verdadero elegido y con un flamante record del mundo de 15 K. Aparte de eso Chepteguei se ha ganado la fama de atleta kamikaze, de los que corre sin miedo y deja poco por hacer. Esperabamos un duelo por todo lo alto y así lo parecía porque la comparsa keniata no pudo aguantar al dúo ugandés más allá de 6 kms. Era la hora de la verdad, los dos mano a mano, y el resultado fue el mismo que en el resto de crosses; Kiplimo se deshizo de Chepteguei como y cuando quiso. Tal fue su cambio de ritmo que Joshua Chepteguei ni quiso intentarlo, era una apisonadora en marcha.

Poniendo todo esto sobre la mesa está claro que Jacob Kiplimo es el presente del fondo mundial hasta 10 km y que muy mal se le tiene que dar este verano para no dejarnos boquiabiertos con sus registros en 5000 y 10.000 mts. Pero lo que realmente lleva a pensar en Jacob como algo más es la tremenda facilidad con la que lo hace, la forma, su desarrollo. A Kiplimo no se le ve envejecido como a otros a base de salvajes entrenos, tiene cara de los que es, un atleta junior. Cualquiera que lo vea correr se fijará en su tremenda cadencia y en la fuerza que aun así es capaz de transmitir en cada zancada. Recuerda en campo a través al gran Kenenisa Bekele, no se inmuta, no necesita hacer cambios de ritmo muy marcados porque sabe poner a los rivales al límite y rematarlos simplemente abriendo un poco de gas. Ayer le vimos sonreír a falta de un kilómetro como quien va de paseo y eso que según decía no estaba tan bien como en Vallecas.  Tiempo al tiempo pero Kiplimo en unos meses ha puesto todas las credenciales encima de la mesa para ser el sucesor de Mo Farah en la pista y quizás en un futuro aun lejano de Eliud Kipchoge en la ruta. Aun es muy pronto pero seguramente Kejelcha, Barega, Kamworor, Tanui, Edris o Karoki ya le están siguiendo el rastro.