Vaya por delante que las he usado y si todo esto pasa alguna vez volveré a calzarlas. Son sin duda la zapatilla de moda, la que se lleva todas las portadas y la que todo el mundo desea. Ni siquiera un precio prohibitivo daña su demanda y hasta Nike, la diosa del marketing, pasa de promocionalas, se vende sola y hasta atletas de otras marcas se pegan por llevarlas. Hast ahí lo que todos sabemos pero como en tantas cosas siempre hay una cara menos visible que quiero contar.

En su primera edición apenas llamó la atención porque Nike prácticamente la restringió a sus atletas más punteros. La gran mayoría la vimos como una extravagancia en manos de un mago, Eliud Kipchoge, que como tantos otros talentos era capaz de correr hasta con unas chanclas. No en vano el bueno de Eliud ya había corrido en dos horas tres minutos con otro modelo y aunque ese día en Monza lo hizo casi tres minutos más rápido pocos pusimos el foco en la zapatilla. Todos atribuíamos la mejoría a las liebres rotatorias, el coche que cortaba el viento, la formación de las liebres, el circuito cerrado, etc, etc. Desde luego que no faltaban argumentos para pensar en ello.

Nike evolucionó su modelo con un nuevo upper y un corte de media suela un poco menos galactico. Su campaña de marketing fue simple: le puso un color diferenciado y dejó que sus atletas hicieran el resto. De repente todas las pruebas de ruta tenían eran monocolor en sus primeros puestos, anaranjado. Fue entonces cuando todos, incluidas algunas marcas, levantamos la mirada y nos preguntamos ¿qué es eso?. Los lugares de privilegio parecían estar reservados para atletas de Nike y era casi anecdótico que un atleta de otra marca se colara. Como era de esperar y a pesar de los 250 € comenzaron a venderse zapatillas como churros y muy habilmente Nike limitó la producción para crear si cabe más demanda.

NIKE VAPOR FLY 4%, EL BOOM

Nike evolucionó su modelo con un nuevo upper y un corte de media suela un poco menos galáctico. Su campaña de marketing fue simple: le puso un color diferenciado y dejó que sus atletas hicieran el resto. De repente todas las pruebas de ruta tenían eran monocolor en sus primeros puestos, anaranjado. Fue entonces cuando todos, incluidas algunas marcas, levantamos la mirada y nos preguntamos ¿qué es eso?. Los lugares de privilegio parecían estar reservados para atletas de Nike y era casi anecdótico que un atleta de otra marca se colara. Como era de esperar y a pesar de los 250 € comenzaron a venderse zapatillas como churros y muy habilmente Nike limitó la producción para crear si cabe más demanda.

NIKE VAPOR FLY NEXT, LA REVOLUCIÓN

Si cuando salió la 4% más de uno se reía de la osadía de Nike por cifrar la mejora que producía su zapatilla, cuando salió la Next daba la sensación de que hubiese dado igual que le pusieran 20%. Daba igual, había una demanda feroz. Habían subido su escandaloso precio aun más y aun así tardaron menos en venderse. En mitad de la guerra por hacerse con unas los astros se alinean con la marca norteamericana y no solo que sus atletas ganen todo lo habído y por haber sino que además revientan un record tras otro. Los más puristas seguían afirmando que en efecto eran los atletas los que corrían y ciertamente a los señores Chepteguei, Kipchoge o Kamworor no les falta pedigree para hacer cualquier cosa. Sin embargo era una opinión minoritaria, no eran pocos los que defendían que pese a los ilustres nombres se estaba corriendo mucho porque no solo eran records sino que el nivel medio aumentaba escandalosamente.

NIKE ALPHAFLY, LA CONTROVERSIA

Dispuesta a abrir la caja de los truenos Nike monta el segundo intento de bajar de las dos horas y para ello presenta un prototipo de zapatilla de nuevo fuera de lo común. Es tanta la acaparación que casi olvidamos que es Eliud Kipchoge el que se erige como el primer ser humano en correr 42195 mts por debajo de las dos horas y con cierta holgura. El debate está que arde y en Nike lo alimentan dando pocos datos sobre la estrambótica zapatilla elegida para la hazaña. De nuevo parece que al Tsunami se le une temporal y semanas después Geoffrey Kipsang Kamworor revienta el record de media maratón (58.01) y en chicas Brigid Kosgei hace volar por los aires el ya mítico registro de Paula Radcliffe. Este último hecho colma el debate porque aun siendo Brigid Kosguei una destacada maratoniana muchos ponen en entre dicho su trayectoria (su mejor registro hasta ese día era de 2 h.18 min) para haber conseguido uno de los records más caros del atletismo mundial. No solo lo había batido sino que lo había sepultado de una manera aplastante.

Y LA SANGRE LLEGÓ AL RÍO

Tal fue la revuelta que la Wordl Athletics tuvo que reunirse de urgencia para poner orden. Estaba claro que Nike les había colado un gol por la escuadra pero también que anular los records era una chapuza monumental. Sacaron una normativa casi a la carta de la multinacional americana y que el mundo siguiera su paso.

COMIENZA LA GUERRA

Con los JJOO a la vista y una nueva normativa que obliga a sacar las zapatillas a utilizar antes de abril las marcas se apresuran a presentar las que serán la competencia de las Vaporfly Next (quien nos iba a decir que iban a tener un año más para desarrollarlas). Estaba claro que Nike llevaba ventaja pero sin duda alguien tendría que al menos estar cerca. Todas las marcas a excepción de Mizuno ponen sus cartas sobre la mesa siguiendo esquemas muy parecidos al de Nike, esto es, suela de perfil alto con una inserción de placa de carbono.

Aunque ya tenía ciertas sospechas por haberlas utilizado es lo que trae la competencia lo que me deja lleno de dudas. Sorprendentemente y, a pesar de que en algunos casos hay marcas que llevan dos años trabajando en el proyecto, ninguna lleva el rendimiento tan lejos como la Vaporfly Next. Ni los mejores avances suelen durar más de dos años en solitario y sin embargo todos parecían perdonarle la vida a Nike. Había probado a fondo dos modelos con placa de Carbono de Hoka y aunque muy buenas, sobre todo la Carbon X, no eran competencia directa. Llegaron a mis pies las New Balance Fuel Cell TC y pude ver la Fuel Cell Racer y comencé a ver la jugada. Estas dos sí se parecían más a las Nike en cuanto a sensaciones y New Balance sí tiene la capacidad tecnológica como para hacerle la competencia a Nike, de hecho le sobra. ¿Por qué no habían conseguido una zapatilla de igual o superior rendimiento teniendo las herramientas para hacerlo? Mi pregunta tomó más cuerpo cuando vi que otra marca puntera como es Brooks se quedaba aun más lejos a pesar de llevar trabajando años en el proyecto. Adidas, Skechers o Saucony aun no han caido en mis pies pero Saucony, aun teniendo un compuesto de media suela de un material casi analogo, también se alejaban.

¿SE EQUIVOCAN TODOS?

Es la pregunta que muchos nos hacíamos, era imposible. Vale que más de una marca pensara que para sacar algo igual se quedaban sin nada pero que todas hubieran seguido un camino parecido y la primera, original y exitosa otro daba qué pensar. Todas las rivales de las Vaporfly Next eran un poco menos reactivas e incluso bastante menos pero sobre todo tenían un recorrido de amortiguación más corto en mayor o menor medidas. Por añadido eran más estables e incluso Brooks sacaba pecho de ello. En mi breve experiencia con las New Balance Fuell Cell Tc pude sentir que casi con la misma reactividad la estabilidad era infinitamente mejor y los apoyos menos forzados. Seducidos por su estratosferica pegada nos habíamos olvidado del factor estabilidad y de que desde hace mucho sabemos que los recorridos de amortiguación demasiado altos traen serias lesiones.

LOS PODOLOGOS DAN LA VOZ DE ALARMA

En USA algunos podólogos de prestigio empiezan a poner en entredicho los milagros del modelo de Nike. Afirman que han podido observar niveles de pronación inaceptables incluso en atletas de élite y avisan de las fatales consecuencias a medio plazo que esto puede traer. Al hilo comienzan a florecer testimonios de atletas populares que han conocido la cara más amarga a lomos de la VaporFly. Pasaron de correr como nunca a, en pocos kilómetros, afrontar uno de sus peores momentos como atletas. Crisis musculares que los dejaban completamente exhaustos y una sensación de vacío en las piernas indescriptibles. A su favor afirmaban que al menos al día siguiente no sentían grandes dolores.

NO APTAS PARA TODOS LOS PÚBLICOS

Esto era algo que sí que dijimos muchos probadores desde el primer día. En mi caso por ser generoso dije que se me hacía difícil a alguien correr por encima de 3´30 con ellas. Realmente estaba pensando en 3´10 y algún gurú me dijo que «para ir a 3´00 o menos». En efecto como soy muy metódico pude observar que la curva de rendimiento de la zapatilla era un tanto rara. Me iban geniales a ritmos entre 3´40 y 3´20, no tenía que hacer esfuerzos para correr con ellas. Entre 3´20 y 3´05 nuna me hallaba bien del todo y de ahí para abajo era su mejor momento. La respuesta era simple: en los primeros ritmos iba con cierta holgura y me podía permitir el lujo de estar atento a la técnica. En el segundo bloque de ritmos ya no fluia tan bien y estaba más preocupado por correr, la cosa se complicaba. Cuando iba realmente forzado mis apoyos eran muy rápidos y a decir verdad como siempre eran distancias cortas de nuevo ponía mucho el foco en la técnica. Aunque técnicamente no soy precisamente fino al menos no tengo apoyos demasiados malos y se me hace difícil pensar que tantos atletas las puedan utilizar en distancias tan largas como una media o un maratón.

Las sensaciones que ofecen las Vaporfly son desde luego casi inigualables pero cabe preguntarse dónde está el punto de inflexión para ver si realmente salen rentables o lo que es lo mismo ¿hasta qué distancia puedes beneficiarte de su rebote y no verte perjudicado por su inestabilidad? e incluso afinando más diría que ¿cuántos kilómetros eres capaz de aguantar la técnica que requieren?. Ahí lo dejo.

¿OBRA DE INGENIERIA O APUESTA ARRIESGADA?

Se dice que cuando en Nike se plantearon el reto de Monza el jefazo solo dio una instrucción a sus ingenieros «quiero una zapatilla que sea rompedora». No les puso límites y supongo que una hoja en blanco de presupuesto. En efecto el resultado cumplió los preceptos dados pero visto lo visto ¿por qué no siempre dejan a los ingenieros hacer a carta blanca?¿No os ha dado la sensación alguna vez de que tal o cual zapatilla sería mejor si fuera más blanda, más curva o lo que sea?¿Por qué no pasa a menudo?¿no escuchan las marcas?

Para responder a estas cuestiones voy a derivaros a lo que sucede en la industria del automovil. Bastantes veces vemos coches de marcas generalistas o de segunda fila con motores de baja cilindrada y potencias descomunales. En el gremio se les llama motores apretados. Muchos usuarios se preguntan porque esta marca lo hace y una de primera línea no. Evidentemente la respuesta no está en la capacidad tecnológica la mayoría de las veces, cosa que no quita que de vez en cuando alguien consiga una genialidad que después copien y mejores todos, sino en los riesgos asumidos. Es muy frecuente que estas empresas que asumen riesgos tengan coches menos fiables.

Puedo dar fe, porque muchas veces lo hago yo, que las marcas buscan fallos en sus zapatillas para poder mejorarlas, no son sordas pues. Pero los prototipos pasan por equipos interdisplinares y al final los ingenieros tienen que hacer productos que sean aprobados por todas las áreas. Una de esas áreas son los biomecánicos que se encargan de que las zapatillas no tengan efectos lesivos sobre el corredor. En cada marca tienen más o menos peso, a veces incluso dificultan demasiado el desarrollo de nuevos modelos, pero desde luego su labor es fundamental. Sin poner nombres yo creo que cada uno debe sacar sus conclusiones. Correr mucho le gusta a cualquiera pero hacerlo durante años más todavía.