Qué levante la mano el/la que no haya sufrido una lesión. Seguramente no se libre nadie y si no has levantado el dígito eres sospechoso de ser alienígena. Ante la evidencia cabe preguntarse si el mero hecho de correr implica estar lesionado. La respuesta es no pero evidentemente mientras más lleves el cuerpo al límite más factor riesgo existe. Para el maravilloso mundo de las lesiones hay tantas preguntas como respuesta pero vamos a tratar de darle un enfoque pragmático y que realmente se ajuste a tus necesidades.

Me he lesionado ¿qué hago?

Lo primero que tienes que tener claro es que la técnica del avestruz no suele funcionar o dilata mucho el tiempo de recuperación. Si eres fiel al refranero y crees que el tiempo todo lo cura siento darte malas noticias; las lesiones hay que tratarlas.

¿A quién acudo?

Esa es otra pregunta que parece complicada de responder porque parece que falta unanimidad y enfrentamiento entre gremios. Yo responderé desde la experiencia y la lógica. La mayoría de lesiones, sobre todo si las tratamos desde el primer momento en que aparecen, son meras sobrecargas musculares de distinto origen. En buena lógica yo siempre recomiendo acudir a profesionales especializados en el tratamiento de éstas. Llámense fisioterapeutas, quiromasajistas, osteópatas, etc. Acude a quien te genere confianza simplemente. Sea quien sea quien te trate debe darte un diagnostico claro y un tiempo de recuperación o número de sesiones aproximadas para recuperarte.

 

¿Y si no funciona?

Si tras un par de sesiones no hay mejoría alguna muy probablemente el diagnostico sea erróneo o el tratamiento inadecuado. Reconocerlo y no tratar de alargar el tratamiento te hablará muy a las claras de la honradez de quien te trata. En este punto ciertamente he de decir que los fisioterapeutas tienen ventaja pues pueden por ley utilizar maquinaría que diagnostiquen con mayor fiabilidad. Esto ha de quedarte muy claro porque hay lesiones que requieren para su diagnostico certero maquinaria.

¿Y el médico de cabecera? ¿y el traumatólogo?

El primero seguramente no tenga ni idea, ni ganas, ni es su trabajo tratarte las lesiones. No es para nada un desprestigio a la noble profesión médica simplemente que no es su trabajo. Un poco lo mismo pasa con el traumatólogo. Ciertamente están especializados en lesiones pero de otra naturaleza e importancia. Que nadie se ofenda, nada más lejos, la traumatología se encarga de problemas más complejos y de otra índole, son nuestro último recurso si nuestra lesión se ha cronificado o afecta de manera grave a nuestro desempeño diario. Por poner un ejemplo no es lo mismo un lumbago que una discopatía crónica.

A,B,C no eres especial

Parece que a los corredores nos gusta sentirnos especiales y tener la lesión que nadie tiene. Un alto porcentaje de las lesiones en corredores son bastante comunes y a poco que el profesional que te trate tenga experiencia en la materia sabrá diagnosticarte con bastante certeza y poco esfuerzo. Eso no es óbice para lo que yo llamo diagnósticos de magos, por desgracia demasiado comunes. Los hay que por querer parecer sobrados de conocimientos te diagnostican sin ni siquiera explorarte y todavía mejores son aquellos que solo saben diagnosticar diabluras que no has escuchado en tu vida. Repito, con conocimiento y ganas la mayoría de los casos son bastante repetitivos y sencillos.

¿Y por qué me lesiono?

La respuesta académica es porque has sometido a tu organismo/cadena muscular o musculo concreto a un estimulo que no ha podido asimilar. Vale, te has quedado igual pero trataré de explicártelo. Hay factores como la debilidad muscular generalizada o concreta, los fallos biomecánicos o sencillamente una excesiva carga de entrenamientos son los factores más comunes en las lesiones. Si la causa es una de ellas tendrás lesiones puntuales y si juntas las tres tienes poco recorrido en esto.

¿Y cómo las prevengo?

Lo primero que deberíamos hacer todos los corredores es someternos a un análisis biomecánico de la carrera. Ello nos pondrá en la pista de nuestras deficiencias y nos facilitará mucho la detección y prevención de nuestras futuras lesiones. Sabiendo cómo nos movemos podremos adelantarnos a nuestras lesiones y prevenirlas y tratarlas incluso antes de que aparezcan. Luego de este análisis lógicamente toca adaptar nuestro entrenamiento de fuerza a dichas deficiencias porque según nuestra manera de movernos tendremos músculos infrautilizados y otros sobrecargados. Esto es muy importante porque muchos corredores hacen pesas sin más trabajando a veces músculos que ya están al borde del colapso por su biomecánica. Si haces todo esto observarás que tu cuerpo asimila mayores cargas de entrenamiento pero aun así intenta adoptar planes de entrenamiento que no te lleven a un estado de fatiga permanente y que respeten el descanso. Por mucho que nos guste correr hacer kilómetros que no tengan finalidad alguna sobra.

¿Plantillas si/no?

Es sin duda este uno de los puntos más polémicos y es que aquí cada uno cuenta la película cómo le va. Lógicamente en unos casos porque son parte interesada y en otros porque sencillamente te cuenta la película tal cual les va. No es fácil dar una receta mágica y vaya por delante que el que escribe lleva plantillas desde hace muchos años pero he de decir que generalmente como usuarios, que no como podólogos, hacemos o tenemos un mal concepto de las plantillas. Para empezar hay que dejar muy claro que las plantillas no solucionan todos los problemas porque aunque el pie es una parte fundamental de nuestro desempeño no todo depende de él y hay lesiones en las que solo juega un papel residual. Por poner un ejemplo imaginemos que tenemos un corredor con una tendinitis de pata de ganso provocada por una pronación del pie (meter los pies hacia dentro) y un valgo de rodillas acentuado (rodillas en forma de X). Si le ponemos unas plantillas y le dejamos el pie neutralizado le solucionaremos solamente el 50% del problema pero sus rodillas siguen cayendo a valgo porque su cadera no funciona. Logicamente si no llevara plantillas sería peor pero hay que entender que no hacen milagro y lejos de ser un ataque a los podólogos es un alivio porque luego les acusamos de no hacer bien su trabajo y es que simplemente llegan hasta donde pueden. Como consejo, fíate de los podólogos que te expliquen claramente hasta dónde pueden llegar con su trabajo, que te expliquen qué van a hacer y porqué lo van a hacer.

¿Y cómo sé si mi lesión es cosa de plantillas o de otra cosa? Por eso te dije antes que era importante analizar tu biomecánica. El biomecánico te orientará sobre si tus problemas vienen de los pies (en ese caso sí es recomendable-obligatorio) o simplemente el frente está en otro sitio. En general, y lo pondría entre comillas, voy a decir que si tus lesiones están de rodilla para abajo las plantillas te serán de bastante utilidad. De ahí para arriba son un factor secundario aunque lógicamente siempre importante, si el pie no funciona todo va siempre a peor por lejos de éste que se encuentre.

Demasiadas veces los podólogos hacen tan bien su trabajo y somos tan dados al “virgencita, virgencita que me quede como estoy” que no solemos echar cuenta a las plantillas ni a lo que suponen. Unas plantillas ortopédicas vienen a tapar unas carencias X que hay en nuestro cuerpo. Generalmente como digo hacen bien su trabajo pero el problema subyacente sigue ahí no lo olvides. Es tu trabajo, y el de tu podólogo explicártelo, tratar de mejorar esa carencia con el fin de generar recursos propios. Esos recursos propios pueden hacer que un día puedas prescindir las plantillas o que al menos puedas ir modificándolas para dejar más “espacio” a tu propio cuerpo para trabajar por si mismo. En resumen, una plantilla no es algo estático, hay que revisarla, modificarla y como ideal llegar a prescindir de ellas. Puede sonar raro pero un buen podólogo siempre tiene su meta en que llegues a prescindir de sus plantillas aunque muchas veces es una quimera.

EL PLAN B

¿Cuántas veces has dicho aquello de “si tuviera tiempo haría más pesas”? Pues vale chaval, estás lesionado, ya tienes todos los días una hora para hacer todo eso que querías hacer a modo de propósito. Será más interesante que estar maldiciendo en el sofá y tu familia te o agradecerá. El trabajo de fuerza bien enfocado te ayudará a acortar el tiempo de recuperación, te ayudará a prevenir y hará que no pierdas tanta forma. Puede que pierdas fuelle a nivel cardiovascular pero si regresas muscularmente muy trabajado volverás a tu mejor nivel en menos tiempo e incluso podrás mejorar el previo.

QUE NO CUNDA EL PÁNICO

Fijo que llevas tres días sin correr y te planteas si cuando vayas a dar el primer paso te acordarás de correr. Sí eres un paranoico pero tranquilo que lo somos todos. Por suerte y gracias a Emil Zatopek sabemos que hasta diez días de parón nuestro cuerpo conserva un estado de forma muy parecido al previo en sujetos entrenados. Lo que sí ocurre en tan solo un día es que perdemos tono muscular y esa es la verdadera pesadez de piernas que notas. Si has estado lesionado unos días (3-5) comienza el primer día con un simple calentamiento de 20-30 minutos de trote suave y acaba con unos progresivos. Al día siguiente te sorprenderá ver que los tiempos son prácticamente clavados a antes del parón.

¿Y LAS ZAPATILLAS?

Alguno dirá que como me dedico a vender zapatillas no digo nada de éstas para seguir vendiendo. Error. Aplíquese lo dicho a las plantillas pero todavía más restrictivo porque las plantillas al ser personificadas siempre pueden tocar más cosas. Pareciera que hasta ahora he tirado piedras contra todo el mundo y para que vean que no es así por último lo haré con mi propio gremio. Las zapatillas no curan lesiones aunque es cierto y verdad que las provocan o agravan. El cambio de zapatillas será una medida efectiva para mejorar una lesión cuando la causa precisamente sea la zapatilla aunque siempre será un factor importante a tener en cuenta pues ya hemos visto la importancia del pie en todo el cuerpo. No busques la más cara, ni la más amortiguada simplemente la que mejor te vaya y eso necesita asesoramiento especializado. Por asesoramiento especializado vamos a entender que como mínimo el vendedor te va a justificar porqué ese modelo acorde a tus carácteristicas y no otros. ¿Es ciencia? No pero al menos hay que exigir coherencia y si el razonamiento te parece bueno y el resultado satisfactorio vuelve.

Es muy habitual creer que por llevar las mejores y más caras te vas a librar de lesiones y a lo máximo que llegan es alargar el periodo activo cuando no son la causa directa. Si por ejemplo estás lesionado de la fascia lata por cruzar los apoyos con una zapatilla de poca calidad te lesionarás cada diez sesiones de entrenamiento y con una buena cada doce o veinte pero acabarás cayendo porque no tratas el problema que la causa.

Y LO QUE NUNCA DEBES HACER

¿Recuerdas aquel capítulo de los Simpsons donde Homer pone un trozo de cinta aislante en el chivato de «revise el motor»? ¿estupido verdad? Pues más o menos es lo mismo que tomar ibuprofeno o infiltrarte para una carrera o entrenamiento. El dolor es el aviso del cuerpo para decirte que algo va mal. Ignorarlo es sentarte a ver cuando estallas por los aires. Si se puede justificar de alguna manera pues te diría que si eres un atleta de élite u opositor que se está jugando algo muy importante y hay una lesión previa a una competición o examen pues todavía. Si estás en mitad del monte y de repente algo te duele mucho y necesitas llegar a algún sitio para que te asistan pues también. Tomar por norma la pastillita y la infiltración es poner la cuenta atrás en tu vida deportiva. Tu allá.

En resumen os diré que las lesiones hay que tratarlas en globalidad, dando a cada profesional su espacio y margen para actuar. No hay recetas milagrosas y los distintos profesionales que te traten deben estar dispuestos a trabajar en cooperación para tu recuperación. Tu y ellos deben trabajar en corto, medio y largo plazo analizando las causas, las consecuencias y lo más adecuado para ti.