Maratón Bueno, Regular, Malo

BUENO

Llevas años corriendo, ya estás bastante curtido en medias maratones y entrenas como poco tres o cuatro días por semana. Todas esas medias maratones (salvo circunstancias especiales) las consigues hacer por debajo de las dos horas.

REGULAR

El año pasado viste pasar el maratón por la puerta de tu casa y te viniste arriba. Este año te pusiste a entrenar como un loco y a correr todas las carreras largas que has visto. Descubrirás que un maratón es, precisamente eso, el doble que una media. La semana siguiente al maratón te lo vas a pasar pipa.

MALO

Por alguna extraña razón o promesa te has decidido a correr el maratón. Llevas apenas unos meses saliendo a correr y te cuesta incluso hacer diez kilómetros. Te aventuraste incluso a correr una media y lo pasaste tan mal que incluso tuviste que ponerte a andar. Por supuesto te fuiste muy por encima de las dos horas pero esperas el milagro ese día. Acabar la acabarás, es la buena noticia (por aquello de que te dan un montón de horas para acabar y podrías hasta hacerla andando), la mala es que si yo fuera corredor de seguros no te aseguraría, no pierdas de vista la ambulancia.

BUENO

Has planificado, en base a tus entrenos, tus pasos parciales por el maratón y lo que es mejor; los has cumplido. Con suerte, que no todo es ciencia, harás las dos partes con apenas segundos de diferencia y harás la mejor marca posible.

REGULAR

Como lo de echar cálculos no es lo tuyo decidiste salir demasiado lento y al paso por la media te das cuenta de que te queda demasiada gasolina en el tanque. Posiblemente consigas hacer la segunda media más rápido pero algún minutillo te has dejado en esos primeros kilómetros.

MALO

¡Enhorabuena! Acabas de hacer una gran media maratón, lo malo es que te queda otra. Apuntas maneras para tener un papel en Walking Dead.

BUENO

Has calculado el número de geles (o hidratos de carbono) que tienes que tomar (número de horas +1) y has seguido el protocolo a rajatabla para evitar la bajada de glucosa en sangre. Acabarás cansado lógicamente pero al menos no apajarado, hay una gran diferencia.

REGULAR

Por ser un espartano/racano has decidido llevar un solo gel por si las cosas se ponen feas. Eres previsor, se pondrán feas, pero te has quedado corto. Si el mismísimo Eliud Kipchoge exigió en el maratón de Berlín más puntos de avituallamientos no es porque el chaval no esté acostumbrado a correr en ayunas y a metabolizar las grasas.

MALO

Por algún trauma carreril odias los geles o bebidas carbohidratadas y has decidido ir a pelo. Siento comunicarte que tu depósito de glucógeno es inferior a lo necesario para completar el maratón. Vas a llegar de grana y oro.

BUENO

Te has colocado en el cajón correcto en la salida. Por suerte vas a correr en un tiempo “redondo” y solo tienes que seguir a los globos.

REGULAR

Te has puesto en el cajón que te ha dado la gana y vas a esperar a ver pasar algún grupo que te lleve a un ritmo adecuado.

MALO

Eres de los de “mientras más adelante mejor”. Te has colocado en un cajón donde el que menos te mete una hora, eres como una oveja en una manada de lobos. Como eres un optimista empedernido para colmo te has puesto a bailar con los lobos hasta que las piernas han dicho basta. Pon el intermitente que te va a pasar hasta el de la ambulancia.

BUENO

Has hecho aprovisionamiento de material y todo lo que llevas está en estado óptimo de uso. Tus zapatillas están entre 100 y 500 kilómetros, las tienes amoldadas a tus pies. Tus calcetines y el resto de tu indumentaria están también en perfecto estado y no te dan problemas.

REGULAR

Las matemáticas no son lo tuyo y acabas de descubrir que tus zapatillas van un poco pasadas de rosca, cerca de los 900 kms. No será la hecatombe pero tus rodillas y tu crono se resentirán. Por cierto, lo de comprárselas a falta de quince días no es una locura, hoy en día se hacen enseguida.

MALO

Te pilló el toro, en realidad tu zapatilla murió hace meses, pero confiabas en que sufrían el síndrome Benjamin Button. Días antes decidiste comprarte una nueva zapatilla que además no tiene nada que ver con la que has llevado. No sería lo peor que has hecho ya que tu antigua zapatilla estaba en un estado tan calamitoso que cualquier cosa era mejor opción. Lo peor de todo es que después de soltar más de 100 € por tus nuevas zapatillas también caíste en que tus calcetines estaban pasados de rosca pero andabas ya enfadado con el mundo y pasaste de renovarlos. Eran solo 10€ pero decidiste que no. En plena maratón a tus antiguos amigos les ha salido un doblé y te están haciendo una ampolla. Acabas de tirar el trabajo de meses por unos miseros euros. Lo has bordado.

BUENO

Entendiste que tantos kilómetros exigen tantos cuidados y fuiste haciendo los deberes. Has visitado regularmente a tu masajista de confianza y con algo de suerte llegas sin ningún esconchón grave.

REGULAR

Solo visitaste al masajista cuando te molestó algo. Llegas bien al maratón pero con muchas goteras. Con suerte te escapas pero también pudiera ser que el día D aparecieran los demonios.

MALO

Confiaste al dios tiempo y resulta que no, sorpresa, las lesiones no se van con el tiempo, solo hibernan. Ahora que ya estás en la fase final te encuentras mermado o directamente en el dique seco.

BUENO

Leíste aquello de la pirámide de rendimiento y más o menos (acorde a tu nivel y tiempo para entrenar) trabajaste de manera equilibrada. Hiciste todas las pesas que te hacían falta para los kilómetros que ibas a meter. El resultado es que llegarás igual de cocido por todos lados lo que aunque pueda parecer malo significa que habrás corrido lo mejor posible.

REGULAR

Hiciste el tradicional día de pesitas en el gimnasio y el resto fue hacer kilómetros. Si no te has lesionado probablemente te des cuenta en los últimos kilómetros que las piernas van por un lado y el cuerpo por el otro. El problema es que se corre con las piernas…

MALO

Ni pesas ni hostias, di que sí. Entre semana saliste a rodar tus diez kilómetros de marras un par de días y para que no te entrara el pánico te metiste dos o tres tiradas de 25-30 kms…verás que largos se hacen los siguientes doce en todos los sentidos.